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El 50%
de los choferes de camiones maneja alcoholizado
Tras
una serie de operativos realizados por Gendarmería Nacional en
las rutas nacionales 9, 11, 14 y 34 se comprobó que el 50% de
los camioneros presentó alcoholemia positiva.
Según informó Gendarmería Nacional los controles se realizaron
en las rutas nacionales más peligrosas del centro y norte del
país: 9, 11, 14 y 34, desde el 1º de enero hasta el último fin
de semana de febrero, y dieron como resultado que 100 choferes
tenían alcohol en su organismo. Cabe destacar que la Ley de
Tránsito no admite alcohol en sangre para los choferes de
transporte de carga y pasajeros. Según explicaron en
Gendarmería, la mayoría de estos profesionales que manejan
alcoholizados son camioneros. Aunque también en los controles
los efectivos se toparon con conductores de micros de larga
distancia (con pasajeros a bordo) que soplaron en el
alcoholímetro y el resultado fue también positivo. Tras estos
resultados, Gendarmería decidió agregar a los 1.300 efectivos
actuales, 694 más antes de fin de año. Y abarcar más rutas en
2009: "Vamos a cubrir la 3, la 7, la 8, los restos de la 9 y
de la 34 con 1.800 hombres más. Queremos contribuir a bajar el
nivel de esta situación trágica", afirmaron fuentes oficiales.
El
riesgo de una copa de más
A través de una serie de
pruebas, CESVI demostró que el efecto del alcohol puede
manifestarse con el primer vaso de vino o cerveza y con
concentraciones inferiores a 0,2 gr/l, especialmente, sobre la
coordinación de movimientos y los tiempos de reacción. En
estos ensayos participaron hombres y mujeres de distintas
edades, pesos y cultura alcohólica, y se pudo comprobar que
con apenas un promedio de 0,29 gr/l de alcohol en sangre
aumenta un 17.1% la imprecisión de las maniobras y un 10.3% el
tiempo de reacción.
No se puede engañar al alcoholímetro
Muchos
creen que se pueden evadir fácilmente los controles y existen
una cantidad de supuestas recetas mágicas para engañar al
alcoholímetro. Los más comunes son desde masticar granos de
café hasta correr durante un tiempo prolongado, pasando por
algunos tan insólitos como tomar aceite. Especialistas de
CESVI probaron todos los métodos populares y, con el
asesoramiento de un grupo de médicos, pudimos comprobar que no
es posible mentirle al alcoholímetro.
Ni una ducha de agua fría, ni
un café bien cargado pueden alterar el resultado del test.
Tampoco sirve lavarse la boca o fumar un cigarrillo. La única
manera que existe es esperar el tiempo suficiente para
eliminar el alcohol de la sangre. Hay estudios médicos que
afirman que el hígado elimina entre 0.15 y 0.20 gramos de
alcohol por hora.
La razón por la que todas
estas artimañas no resultan efectivas es simple. El alcohol se
absorbe en el estómago, en la primera parte del tubo
digestivo, pero después va a la sangre y a través de un
proceso sistémico se distribuye a todo el cuerpo, incluido los
pulmones, donde se evapora por los alvéolos. Así, los
alcoholímetros miden el alcohol en el aire espirado de los
pulmones y no el que contiene el estómago. Y la concentración
de alcohol en el aire es proporcional a la concentración
alcohólica de la sangre circulante a través de los pulmones.
Si se ingieren bebidas
alcohólicas sólo existe una forma de eliminar sus efectos. Con
paciencia y tiempo. No existen elementos o fórmulas mágicas
que eliminen los efectos del alcohol.
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